Los inicios siempre me comprometieron un único sentimiento, el saber que esos serán recuerdos cuando termine este largo viaje.
Aún recuerdo los momentos sincrónicos que pudimos comprometer en nuestro entender, conmemorar al escriba de medianoche divulgando con teclas el amor que sentía -y aún siente- por aquella mujer.
Pero hace tiempo que vivo sin ella, y el camino se pierde en su nombre como si imantara mi carreta para el arribo del trotamundo en sombras.
Más hoy estando en el frío ventanal veo que ella, ella ya me olvidó. Saliéndome un poco de lo que normalmente escribo, con pensares y soluciones esquivas de una vida insoluble; podría decirse que aun no supero mis sentimientos y que espero superarlo pronto. Ya tengo como trescientas paginas de un libro que no veo cuando terminar y ella ya no sigue estando ahí para darme mas inspiración.
0 comentarios:
Publicar un comentario