Soñé nuevamente con ella, haciendo algunas piruetas, como cuando saltaba a mí y yo la sostenía con mis brazos –que no son tan fuertes que digamos-, ella cruzaba sus piernas en mi cuerpo se tiraba para atrás, y soltaba sus carcajadas descontroladas, me decía que hace tiempo no hacia lo mismo, y se me viene el recuerdo de aquel día por Olva que la levante y la bese frente a toda la gente, la tome firmemente y giramos sin cesar, terminando como una espiral –en el suelo… ¡plop!-.
Si van a venir todos los días esos sueños, nunca acabare de olvidarla. Solo lograré conseguir que mi vida se convierta en un sin fin de recuerdos y creo que ya no merezco vivir más de ello.
¡Dios permíteme salir de este espiral que solo consume mi vida…!
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