Este cantor ya se canso,
empieza a correr en su danzón
de largas arrugas
y barbas eternas.
Sin acusar a su pasión,
talvez un poco a tu calor
de excitante color y fragor,
de una lengua colchón.
Tus curvas cejas
y palabras sabias,
que aun encienden mi corazón
en este clamor descalzo.
Sin llegar a frustraciones de mi verbigracia fracasada, me entiendo nuevamente que aun hoy escribo demasiado por pensar en aquella mujer y se que aun ciega mis noches. Nunca entenderé muchas cosas pero las luces siguen dejándome a oscuras, puesto que las hembras humanas se escapan a mis versos, las cuales ella fantaseaba y le hacían rozar el cielo; y solo yo comprendía y adoraba, aquella personalidad tan dulce y bella.
Dulce es lo que aun recuerdo y deseo que siga haciendo así en mis sueños, pero no deseo que siga dándome razones para no existir puesto que no estoy con su compañía, esperaría que me deje volver a lo que ella le agradaba de mi ser.
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