Fríos fueron aquellos días, que entregándome a la apariencia de seguridad, me destinaron al más ruin de los placeres carnales.
Cuales distrajeron mi terrible aprender.
Reinicio otra vez, y no hay única.
“Forzando así sus salvajes piernas, y enmudecido por la sabia destilante, erecto sutil e in quebradizo el fósil toma el camino circundante de la excitación.
Presionando las lomas y manipulando a la vez el dorso de su cuerpo, observo una risa descontrolada acompañada de cánticos florales. Para así tomar como si fuese una locomotora ferviente del carbón, que se prende al roce de la felpa refrigerante”
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