Escuchando a Silvio Rodríguez con tal copla “Nuestro Tema”, entiendo mucho menos de lo que uno puede expresar en esos momentos en los cuales podría esperar hasta la patada de un burro, cuando dice que nuestro tema esta hecho de tanta huaracha, aquella que espera ver el amanecer y cuenta las horas, denota los sentimientos y solo encuentra que todo es tan utópico y como el mismo lo dice “que ya es un sueño y una canción” (demasiado cierto).
Este tema ¿acaso es humedad de amor?, ¿acaso a ella le costo tanto?, acaso solo no podemos escupir al cielo y decir “que no te estoy mintiendo”.
Cuanta mentira podemos escribir, cuanta también podemos aceptar. Solo uno miente y se miente, a pesar que el entorno solo te lleva a la melancolía y recorre en uno para solo sollozar y decir “ya pasará, ella va cambiar” que tanta mentira.
Nunca podré extender nuevamente mis manos y si lo hago lo único que saldrá serán arañas y murciélagos gentilmente a romper el pabellón que creció con los ancestros y claro también con sus valores.
Insignificantes movimientos de seda que lleva aquel putrefacto ser (niña mujer como ella misma lo dice ¡ja!), que algún día perdió su mas valiosa pertenencia (pues pareciese que fuese así), que creí lo hacia con amor. Uno nunca sabe de esa intrascendente situación, con que motivos lo hará y mucho menos si lo deseaba.
Siguiendo en el final y con un par de vasos mas, termino esto con un escupe al cielo deseando no mentirme más.
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