Alejada de una opinión se encuentra la cría del palomo sabio; esperando terminar contar las ramas, que cultive su nueva percepción, sin camino al azar.
Aquel siglo de vida que aparta la construcción de su entorno, indiferente al amante de ojeras, que deambula por las riberas del río; alimentándose de sobras humanas y esperando su camino al mar.
Bastase más que un mes, para darse cuenta del infinito bocado que podría degustar. Y la nostalgia de su lejanía embelesa a bandadas rapiñas que constatan y admiran lo que consiguió al costado de una banca de parque.
Mientras sin encontrar canal o línea de ubicación, la ilusión de la jovial ave opaca lo endeble de su pareja. Denotando así la refracción de su coexistir.
Aproximándose talvez el auge o decadencia espera sórdido el cariño que entrelaza el proyecto de su nido.
Notas: Espere y creo que hoy aun no se esperar.
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