lunes, diciembre 13, 2004

Estilos y colores.

Un día mas y me asombro de la capacidad de cambiar tantos colores. De talvez apaciguar los más contrastados para convertirlos en suaves y tenues a la vista.

Si pudiera ser tan fácil, de hacerlo también en este pantone sinfín que es la del universo. Tampoco puedo acercarme a dar una pequeña ventana y ver los minúsculos degrades, para siquiera diferenciar que color es cual.

Tantos colores, tantos ánimos y tantos estilos. Pienso talvez si estos recreos a los que salgo cada segundo, para redibujar con ese negro azabache mi inerte vida, podría llegar a deslizarse en el ilustrado de este cielo, tan limpio y puro.

Hoy ese gris me continúa arrastrando, a la fría sombra de mi conciencia. Y a pesar de que no anochece, el repudio de las hojas retumban las ventanas.

El tabaco dentado irradia la bazofia de existencia que acostumbro llevar, estas calles sórdidas enclaustran mi salida por llegar a ella. Estas cortinas de gaseosas las impiden, pero no determinan que la descripción de colores pueden comenzar sin tenerla en frente.

Para lo cual estos matices emigran de estos surcos visuales, para encontrarse en el vacío de los recuerdos y empezar a decriptar tales imágenes animadas. Donde ahí empiezo a desmerecer los sentidos y entender la más divina proyección.

Al fin que imaginar, la mujer mía empieza a surgir donde le pido un poco mas de esfuerzo a ese caramelo, para que no se disuelva y pierda el tono que combina con sus ojos, un poco de rubor rosa que acompaña sus salientes pómulos contorneando esa sonrisa colosal.

Nuevamente Madrugada

De acá a un tiempo vuelvo a ver el amanecer, tan frío y tan solitario. Creo que estuve pensativo llegando a casa, fue en como volver a enfrentar ese gran error en el no saber contener emociones carnales. Peor aun cuando es con la persona que compartes mas que un sentimiento. Si mas que uno…

Destrozado a medianoche decidí cambiar esta vida por lo cual esta por enrumbarse a nuevos lechos, creo que esta sed de olvidar el cajón de excitación será mas que difícil.

Escribiendo y fumando solo empiezo a pensar que no tengo más que un camino trabajar hasta horas naranjas y silbidos de polluelos; o ser saludado por el gallo del mecánico. Hora tras hora, con un poco de geometría descriptiva aun no puedo moldear lo que puede ser mí apunte sin fuga.

No se si estaré en bien o mal, pero estos días estuve muy excitado, no se si será normal, o solo la copulación de mi mayoría de edad.

Este recuerdo de su rostro me termina de destruir o la confusa irreverencia de no saber que habrá conversado con su hermano, talvez sea solo una junta más entre ellos. Pero de lo que si estoy seguro es que este errante bagatela no volverá a insinuar las lágrimas de una persona más.

Al conversar por la tarde de ayer con mi diosa, me convencí que no tengo que entregar mas daño. Al fin y al cabo las sabanas ya no conocerán más el dolor de una mujer.

Ahora veo que ella tampoco puede tener mi parecido, y yo no ser lo paciente como para calar los besos a la cama. Por ahora acudiré a la masturbación laboral, encandilare mi silla y borrare la única parte de mi cuerpo que me soporta todo el día.

Tomare este tiempo como para contemplar los vasos, o simplemente caminar sin recurso ni llegada. Auxiliare al artista mendigo, que de por sí duerme un buen tiempo dentro de tanta sentencia y condicional.


Nota: Creo que hoy terminare una etapa, mas no para continuar si no para mejorar lo ya prescrito.

domingo, diciembre 12, 2004

Lucha... ¿Cual lucha?

Aquella vez que deje las letras con un cincel,
la música por un grito agónico y sollozo.
Para talvez encontrarme disculpándome a un papel,
casando mariposas en un jardín sin recinto,
valiéndome más que de unas palabras moribundas
propias e insignificantes.

Preciosas, talvez especiales...
mas quien podría decir que las descubrirías,
cuando caminabas con canicas y suspiros.

Escapándote de la muerte prosaica,
encontrando aguacero y botas viejas,
sin querer estudiar ni augurar
de tal futuro a encontrar sin vivir.

Diluyéndote sin arrastrar y fluir,
contento sin saber aun brindar,
denigrando esa niñez por monedas
de tal amarillo móvil de mecánica.

Si fueron sueños… cuando sea grande…
sin tener ciudad por conquistar,
ni arandelas por endulzar la mirada tabú
en sorteo sin boleto vendedor.

Bastaba más que ser un luchador,
con magnas orejas pintadas a lo hindú
de revistas y comics sin dibujar
ni luces fluorescentes e himnos parlantes.

Aquel niño murió sin pensarlo más
con carritos de mano con choques
y traumas de teatros vivénciales,
en angustia de elite clasista
sin dejar de sentir su artista,
patrocinado de harinas y sales
remitiendo esos viejos mensajes
y grandotas caretas con ojeras.

Nota: Quien iba pensarlo que esta descripción fue sentida, de esta telaraña de ignorantes ideas. Si bien no escribí nunca cuando fuí ese niño, ahora que tengo las palabras para intentar encontrar esta solución por parte de mi carne.

sábado, diciembre 11, 2004

Desengaños

Retorcido al caer, empiezo a disolver mi sinfonía; recuperar mis pensamientos y comprar mis recuerdos. Verte como inicio de un vasto paraje de insana lujuria y costumbre bohemia, más que eso pudimos haber compartido, solo noches sin recuerdo.

Acrecentado por tales palabras como ya se describen, contemplare la última imagen sumisa de tu rostro, aceptando la insatisfacción mutua y la perdida de días salados.

Más nunca escribí alegrías ni jolgorio junto a ti, pero se que solo soy un ilustre papel sin ojal. Acoplado a una idea sin fin ni consentimiento, con valor de una moneda de cobre, que no se encuentra en curso.

Hoy sin entender mis decisiones me eché a correr detrás de una triste frase verdadera, que aun no tengo vida ni responsabilidades para englobarte, ni para mantenerme ecuánime en mi andar diario de vida sin camino.

Lo carnal que vi me engatuza diariamente a contemplar un éxtasis personal en bultos de carne y salientes cortezas llamaradas, que son divisorias en plenos féminos, que trotan a un mundo adentrado en una necedad de estar sin salida, de capital y negocio activo.

Ahora que trato de expropiarme de mi ser para decidir adentrarme en un cúmulo sin regazo de valor sin sentimiento, para introducirme a esta prosaica envestidura con cortes de estirpe. Y más aun me veré encerrado de frías emociones, recordando aquellos días de sudor y barro, esperando la panacea que llegara de sus diarias añoranzas.

Nota: Esto termina o comienza hoy, aun sin saber la respuesta lo escribo. Espero que la decisión se respete y el conocimiento de escapar no sea real.