Retorcido al caer, empiezo a disolver mi sinfonía; recuperar mis pensamientos y comprar mis recuerdos. Verte como inicio de un vasto paraje de insana lujuria y costumbre bohemia, más que eso pudimos haber compartido, solo noches sin recuerdo.
Acrecentado por tales palabras como ya se describen, contemplare la última imagen sumisa de tu rostro, aceptando la insatisfacción mutua y la perdida de días salados.
Más nunca escribí alegrías ni jolgorio junto a ti, pero se que solo soy un ilustre papel sin ojal. Acoplado a una idea sin fin ni consentimiento, con valor de una moneda de cobre, que no se encuentra en curso.
Hoy sin entender mis decisiones me eché a correr detrás de una triste frase verdadera, que aun no tengo vida ni responsabilidades para englobarte, ni para mantenerme ecuánime en mi andar diario de vida sin camino.
Lo carnal que vi me engatuza diariamente a contemplar un éxtasis personal en bultos de carne y salientes cortezas llamaradas, que son divisorias en plenos féminos, que trotan a un mundo adentrado en una necedad de estar sin salida, de capital y negocio activo.
Ahora que trato de expropiarme de mi ser para decidir adentrarme en un cúmulo sin regazo de valor sin sentimiento, para introducirme a esta prosaica envestidura con cortes de estirpe. Y más aun me veré encerrado de frías emociones, recordando aquellos días de sudor y barro, esperando la panacea que llegara de sus diarias añoranzas.
Nota: Esto termina o comienza hoy, aun sin saber la respuesta lo escribo. Espero que la decisión se respete y el conocimiento de escapar no sea real.
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